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martes, 15 de abril de 2008

Vamos a diWIIrtirnos

El rey destronado ha vuelto para reclamar su trono. Pero no lo ha conseguido valiéndose de una heroica batalla en la que demostró toda su fuerza, sino valiéndose de su ingenio. El rey se aprovechó de que los dos gigantes que guardaban el tesoro se estaban enfrentando entre ellos para ver quien se quedaba con tan suculento reclamo, y se escabulló para conseguir el botín y el trono. A lo que sigue un final feliz y un largo etcétera de perdices y esas cosas…


Esta parafernalia literaria no es más que la representación de lo que actualmente sucede en el mundo de las consolas. Mientras que los dos gigantes: Sony con su Playstation 3 y Microsoft con su XBOX 360 se estaban peleando por liderar el mercado de los videojuegos, Nintendo, el rey destronado, decidió ofrecer una propuesta diferente. Olvidándose de los exigentes usuarios de videojuegos, Nintendo lanzó al mercado la consola WII; un aparatito que, sin más pretensiones que ofrecer un nuevo modelo de interactuar con los videojuegos, iba a llamar la atención del público que nunca antes se había interesado por las videoconsolas.


El éxito no ha podido ser más rotundo, que nadie se extrañe de ver a un alto ejecutivo agitando los brazos ante la tele como si estuviese empuñando una espada. O no se preocupen si la abuela ha decidido jugar al golf en el salón de su casa. Con la WII todo está permitido. Nintendo ha conseguido cambiar la percepción que todos teníamos del mundo de los videojuegos. Mientras que SONY y Microsoft se peleaban por conseguir que sus consolas se pareciesen lo más posible a un ordenador (¿para qué demonios tendremos los ordenadores?), Nintendo, con una excelentísima campaña publicitaria, dijo a todo el mundo que los videojuegos eran otra cosa. A partir de ahora, jugar con las consolita no consistirá en encerrarse en un cuarto oscuro y olvidarse del mundo, ya no será algo propio de los “frikis” o de los “viciados”. A partir de ahora, jugar a los videojuegos será algo divertido para todos, será estar en amplios espacios luminosos y modernos, será una reunión con un montón de amigos para reírse de ellos mismos mientras hacen el ridículo (en el buen sentido de la palabra). En definitiva, a partir de ahora jugar con los videojuegos será algo moderno y será estar a la moda. Y todo ello gracias a la campaña publicitaria de la pequeña WII.

martes, 19 de febrero de 2008

¿Es información la información de la Web 2.0?

Web 2.0, o lo que es lo mismo, la Web creada por los propios usuarios. Por fin todo el mundo tiene la capacidad (y la obligación por lo que parece) de construir Internet. Millones y millones de voces nos informarán sobre cualquier suceso; producto; evento o, en definitiva, cualquier cosa. ¡Enhorabuena! desaparecieron las fronteras, ya no hay límites para la información. No obstante, es evidente que no todo el mundo está capacitado para informar y es aquí donde radica el gran peligro de la Web 2.0. No hay ningún tipo de filtro que elimine aquella información no válida o aquella información creada con el único propósito de no informar. No hay más requisito que tener un ordenador para convertirse en periodista o en un experto en cualquier materia. Esto supone un grave riesgo. Wikipedia, la enciclopedia interactiva más importante de la red, es actualizada por los usuarios. Bien, en dicha página ya se ha detectado que en más de una ocasión había sido publicada información falsa. Puede que fuese por casualidad o puede que no, pero esto no es más que uno de los ejemplos que nos dicen que no todo en la Web 2.0 es tan maravilloso. La Web se ha convertido en el lugar donde la gente acude cuando necesita informarse al instante, el hecho de que no siempre estará garantizada la profesionalidad de la fuente de la que vendrá la información, debería hacer que nos replanteásemos la importancia que deberíamos dar a esa información.

Además ese no es el único problema: Empresas que actúan como clientes para alabar sus propios productos y criticar los del contrario; personas que se valen del anonimato para atacar y calumniar a otros; programas capaces de encender la webcam de cualquier ordenador (otro cantar es lo que estuviese haciendo el propietario del ordenador y con quién lo estuviese haciendo)…

En definitiva, la tecnología ha permitido que sean los propios usuarios los que creen Internet. Por desgracia, la tecnología es incapaz de crear un sentido de la responsabilidad en los usuarios. Por lo tanto, en los próximos años veremos si definitivamente Internet se convierte en una respuesta del público a aquellos periodistas que creyeron que podían controlar la información a su antojo y crear la opinión pública que les viniese en gana. O si, por desgracia, se convierte en otro medio de comunicación que no sirve más que para despistar más al público. De momento y por si las moscas, un servidor desenchufará su webcam.